¿Cuántas veces hemos escuchado a nuestros abuelos hablar de las modernidades de hoy en día y recordar los tiempos en los que eran unos jóvenes? Ellos dicen que antes se vivía mejor, o que se vivía más. Y es verdad. Actualmente no es que se viva peor ni nada por el estilo, al contrario, nuestro nivel de vida ha mejorada considerablemente en las últimas décadas. Pero sí es cierto que antes se vivía más cerca de la realidad y menos lejos de todo lo que nos rodea.
Los jóvenes de hoy en día no conciben el mundo tal y como lo vivieron sus antepasados. No se imaginan un mundo sin móvil, televisión, Internet, videojuegos, ordenadores o el simple mando a distancia. Pero la utilización de estos instrumentos ha variado considerablemente algunos aspectos de nuestra vida a lo largo de los años.
Las relaciones cambiaron con los aparatos modernos y hasta me atrevería a decir que han ido mucho más allá, que se sustituyeron. No es raro ver a un grupo de amigos que estando al lado utilizan el móvil para comunicarse. Si bien es cierto que tanto las redes sociales como las demás máquinas que usamos en la actualidad se inventaron con el objetivo de acercarnos más a personas lejanas, parece que a su vez también han servido para separarnos de aquellas que se encuentran más cerca de nosotros.
Rutinas diarias que se hacían hace aproximadamente veinte años atrás están quedando completamente en el olvido. Por ejemplo, a pesar de que hay gente que sigue yendo de compras, muchos ya consumen mediante la red y exceptuando los recibos de los bancos casi nadie manda cartas actualmente. Ayer la gente se reunía en las tabernas para charlar y tomar vinos y hoy se encuentran en la red para tomar cafés cibernéticos. Ayer la gente iba a las fiestas para ligar y hoy existe una aplicación que busca tu media naranja. Ayer los niños salían a jugar con sus amigos al parque y hoy quedan en casa para jugar a una cosa que se llama Wii. Ayer los rumores se extendían de boca y boca y hoy se retwittean.
Los tiempos han cambiado. ¡Y vaya si lo han hecho! Algo que siempre me ha parecido anecdótico es la gran sociabilidad de nuestros mayores en los centros médicos. ¡Pueden llegar a contarle a un completo desconocido su vida entera! Pero me preocupa sinceramente que se esté perdiendo esa sociabilidad del ser humano, y me refiero claro está a las relaciones personales y no a esas que se mantiene mediante una herramienta llamada Internet.
Hablando de Internet... parece que hoy en día no podemos vivir sin estar conectados y quien diga lo contrario miente. ¿Os imagináis un mundo sin red? ¿Qué hay de toda esa información que conocemos gracias a Internet? Nos hemos acostumbrado a lo fácil y tenemos por bandera la ley del mínimo esfuerzo, como no. Todo eso hace que nos ceguemos porque el mundo virtual filtra gran parte de la realidad. Nos duelen tanto los ojos de mirar para la pantalla que no vemos lo que hay más allá. Una vez leí una frase que me pareció interesante: "Todo lo que está en la red es real, pero no toda la realidad está en la red". Hay vida mucho más allá de Internet.
No me malinterpretéis, no quiero decir que los cambios sean malos. Internet es el descubrimiento del siglo y nos abre un montón de puertas además de acercarnos información inaccesible anteriormente. Pero lo que quiero decir es que estamos convirtiendo las ventajas en inconvenientes, estamos abusando. No hay nada más bonito que estar con la familia y los amigos, y eso no lo puede sustituír ningún grupo en Facebook.
¿Y qué sucedería si cambiaran los tiempos? Quiero decir, ¿qué pasaría si Internet hubiese existido desde hace cien años o más? ¿Serían Trending Topic el Tratado de Versalles o personajes como Roosevelt? ¿Que twittearía Hitler cuando se estaba preparando para invadir Polonia? Interesante, ¿verdad?
De modo que esta pequeña reflexión solo me lleva a concluír una gran cosa. Internet es una gran herramienta, tanto a nivel informacional como social, pero no dejemos que nuestras relaciones personales se mantengan solamente mediante comentarios virtuales.
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